
En Transformadores CH, estamos liderando una transición crítica: pasar del concepto tradicional de «mantenimiento» al de «diagnóstico científico». Ya no nos conformamos con mirar el color del aceite; hoy realizamos una verdadera «biopsia» molecular mediante el análisis de furanos en flotas con más de 15 años para predecir fallas catastróficas antes de que ocurran.
En el corazón industrial de Chile —desde las grandes faenas mineras en Antofagasta hasta las fundiciones de la zona central— opera un ejército silencioso de transformadores de potencia. Muchos de estos equipos fueron instalados durante la expansión de las décadas de los 80 y 90. Hoy, con más de 15, 20 o 30 años de servicio, la pregunta en las gerencias de mantenimiento ha cambiado: ya no basta con saber si el equipo funciona, sino cuánta vida real le queda.
Más allá del aceite: la rigidez dieléctrica no lo es todo
Durante años, el estándar de salud de un transformador fue la rigidez dieléctrica del aceite. Si el aceite estaba limpio y seco, se asumía que el equipo estaba sano. Sin embargo, este es uno de los mitos más peligrosos de la industria eléctrica.
El aceite es un componente que se puede filtrar, desgasificar o cambiar por completo, recuperando sus propiedades casi a niveles de fábrica, pero la verdadera «alma» del transformador es su aislamiento sólido: el papel aislante (celulosa) que recubre los devanados de cobre.
A diferencia del aceite, la degradación del papel es permanente e irreversible. Cuando las cadenas moleculares de la celulosa se rompen, el papel se vuelve frágil como un cristal. Un transformador puede tener un aceite impecable y, aun así, estallar ante un cortocircuito porque su aislamiento sólido se fragmentó mecánicamente. Es por ello que es vital realizar un análisis de furanos en flotas con más de 15 años.
El grado de polimerización: el ADN de la vida útil
Para entender la salud del papel sin abrir el transformador, la ciencia se enfoca en el Grado de Polimerización (DP). Este valor representa la longitud promedio de las cadenas de polímero en el papel.
- Papel Nuevo: DP entre 1000 y 1300 (máxima resistencia y flexibilidad).
- Fin de Vida Útil: DP < 200. En este punto, el papel ha perdido el 80% de su resistencia mecánica.
Cuando el DP cae por debajo de 250, el riesgo de falla inminente es altísimo, independientemente de cualquier otra prueba eléctrica.
Prevención de la degradación térmica: ¿qué ocurre a más de 110 grados?
La temperatura es el mayor enemigo de la celulosa. En la ingeniería de transformadores existe una regla de oro: por cada incremento de entre 6 y 10 grados Celsius por encima de la temperatura de diseño (usualmente el punto caliente o hot spot de 110 grados), la velocidad de degradación del papel se duplica.
Químicamente, cuando el transformador opera bajo estrés térmico constante, la celulosa sufre tres procesos letales:
- Hidrólisis: El agua corta las fibras del papel.
- Oxidación: El oxígeno reacciona con la celulosa creando ácidos.
- Pirólisis: El calor extremo descompone directamente la estructura molecular.
Los compuestos furánicos son exclusivos de la degradación del papel. Si hay furanos en el aceite, el papel se está desintegrando. Realizar una verdadera «biopsia» molecular mediante el análisis de furanos en flotas con más de 15 años es vital.
Análisis de furanos (HPLC): la biopsia no invasiva
El análisis de furanos en flotas con más de 15 años se realiza mediante cromatografía líquida de alta resolución (HPLC), siguiendo la norma ASTM D5837. Es una técnica extremadamente sensible que detecta subproductos en partes por billón (ppb).
La mayor ventaja para la industria chilena es que es un análisis no invasivo:
- Sin desenergizar: La muestra se toma con el equipo en servicio, evitando paradas de planta.
- Sin apertura de la cuba: No exponemos el interior del transformador al polvo del desierto o la humedad costera.
- Diagnóstico preciso: Identifica fallas específicas, como puntos calientes localizados mediante el compuesto 5-Metil-2-furfural (5-MEF).
De «vampiros eléctricos» a la eficiencia energética
En Chile, la Ley 21.305 de Eficiencia Energética está presionando a las empresas a optimizar su consumo. Los transformadores antiguos con papel degradado suelen operar a temperaturas más altas y ser menos eficientes, convirtiéndose en auténticos «vampiros eléctricos».
El diagnóstico científico nos permite clasificar su flota según el riesgo :
- < 100 ppb de furanos: Saludable. Monitoreo anual.
- 1001 – 2500 ppb: Deterioro significativo. Requiere estudio de carga.
- > 5000 ppb: Riesgo de falla inminente. Se recomienda rebobinar o reemplazar.
Estrategias para extender la vida útil
Si la «biopsia» revela un envejecimiento intermedio, no todo está perdido. En Transformadores CH implementamos soluciones de vanguardia como el cambio a aceites vegetales biodegradables como el Envirotemp FR3. Este tipo de fluidos tienen la capacidad única de absorber la humedad del papel, logrando extender la vida útil del transformador más que el aceite mineral tradicional.
Entonces, ¿tan vital es el análisis de furanos en flotas con más de 15 años?
Para las empresas que gestionan infraestructura antigua en Chile, la incertidumbre es el mayor riesgo. Basar la continuidad operacional en el análisis de furanos en flotas con más de 15 años es dar el salto hacia el mantenimiento predictivo del siglo XXI.
En Transformadores CH, con más de 45 años de experiencia y certificaciones ISO 9001 e ISO 45001, no solo entregamos resultados de laboratorio; entregamos la tranquilidad de saber exactamente cuánta vida le queda a su inversión.
¿Sabe usted en qué estado se encuentra el papel de sus transformadores? No espere a que el equipo hable a través de una falla. Contáctenos para un diagnóstico científico hoy mismo.
